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Tesorería a 13 semanas: el método para no quedarte sin caja.

El saldo del banco te dice dónde estás hoy. No te dice si llegas a fin de trimestre. Para eso sirve un cuadro de tesorería a 13 semanas, y se construye en una tarde.

La mayoría de las pymes gestiona la caja mirando el saldo del banco. Pero el saldo es un retrovisor: te dice dónde estabas, no hacia dónde vas. La pregunta que de verdad importa («llego a fin de trimestre y con cuánto margen») no la responde el banco. La responde un cuadro de tesorería a 13 semanas.

No es un modelo financiero complejo ni requiere un ERP caro. Es una hoja disciplinada que proyecta, semana a semana, cuánto dinero entra, cuánto sale y qué saldo queda. Su valor no está en la sofisticación: está en mirar hacia delante con la frecuencia suficiente para poder reaccionar a tiempo.

Por qué exactamente 13 semanas

Trece semanas es un trimestre. Es el horizonte donde la previsión de cobros y pagos todavía es razonablemente fiable (sabes qué facturas vencen y qué pagos tienes comprometidos) pero ya es lo bastante largo como para ver venir una tensión de caja con margen para actuar. Más corto, no anticipa nada; mucho más largo, se convierte en adivinación.

El método, en seis pasos

  1. Parte del saldo real de hoyEl disponible en bancos a fecha de cierre de esta semana. Un solo número, verificado. Es tu punto de partida.
  2. Proyecta los cobros, semana a semanaCada factura emitida en la semana real en que esperas cobrarla (no en la de vencimiento teórico). Sé conservador: el cliente que paga tarde, páralo tarde.
  3. Carga los pagos comprometidosNóminas, impuestos, proveedores, deuda, alquileres. Todo lo que sabes que vas a pagar, en la semana en que se paga.
  4. Calcula el saldo proyectado de cada semanaSaldo inicial + cobros − pagos. El cierre de una semana es la apertura de la siguiente. Así aparece la curva de caja de tu trimestre.
  5. Marca la línea de seguridadEl colchón mínimo por debajo del cual no quieres caer. Cualquier semana que lo cruce es una alerta que exige una decisión, no un susto.
  6. Actualízalo cada semana (rolling)Cada lunes caduca la semana vivida y entra una nueva al final. El cuadro nunca tiene menos de 13 semanas por delante. Esa disciplina es el 80% del valor.

Comparar, semana tras semana, lo previsto con lo real es lo que afina el modelo: en un par de meses tu cuadro deja de ser una estimación y se convierte en un instrumento de pilotaje fiable.

Lo que un buen cuadro te deja decidir a tiempo

Anticipar una tensión de caja seis semanas antes cambia por completo el menúd de opciones. Con margen puedes negociar un aplazamiento, adelantar un cobro, retrasar una inversión no crítica o hablar con el banco desde la fortaleza. Sin margen, solo te queda apagar el fuego, normalmente en las peores condiciones.

Los errores que lo invalidan

El cuadro miente cuando el optimismo se cuela en los cobros, cuando se «olvidan» pagos incómodos como el IVA o la cuota de un préstamo, o cuando se actualiza «cuando hay tiempo». Un cuadro que no se mantiene no es prudente: es una falsa sensación de control, que es peor que no tener ninguno.

La caja no se gestiona mirando el banco. Se gestiona mirando trece semanas hacia delante.

El cuadro de tesorería no es un fin: es el instrumento que convierte una decisión financiera en una decisión informada. Cuando esa decisión es relevante (una inversión, una refinanciación, una contratación grande) la documentamos en un, con sus escenarios de caja incluidos.

¿Tu información financiera va por detrás del negocio?

Montamos tu cuadro de tesorería, y te enseñamos a pilotarlo.

Una primera conversación, sin compromiso, para ver dónde está hoy tu visibilidad de caja y qué conviene poner en marcha.